El Cerebro

Capítulo 6

El Cerebro

Si el corazón va a adquirir una enorme relevancia en esta era, no va a ser menos el cerebro, que precisa también un cambio evolutivo fundamental activando partes en el mismo, todavía no demasiado utilizadas, desactivando otras, que ya no son tan útiles al tenerlas permanentemente funcionando, desarrollando nuevas estructuras cerebrales y ampliando o disminuyendo algunas áreas del cerebro.

El hombre se eleva por la inteligencia,
pero no es hombre más que por el corazón
- Henry F. Amiel   

Demasiado jóvenes

Somos aún demasiado “jóvenes” en nuestra evolución como especie y estamos en un paso crucial y decisivo en estos momentos, donde el cambio de Era, que no la crisis, en todos los aspectos posibles que podamos ver y sentir, ya es inevitable. Vamos a vivir, y de hecho, estamos viviendo cambios profundos en nuestra manera de percibir el mundo.

Este cambio de Era, como estamos comprobando, hay que entenderla en un sentido de cambio de tendencia, no como algo pasajero que dura poco en el tiempo para volver al inicio.

La Era del Antropoceno ya ha pasado de la etapa de bebé, de la cuna en la que comenzó en 1.825 y está en pleno crecimiento con todo lo que ello conlleva. Es como una niña de dos años que todo le interesa, todo lo toca, todo lo remueve.

Ese cambio de Era, de ciclo, de pasar de la cuna a la etapa de bebe que anda, se produjo en la época de los 80 con dos factores predominantes: la creación de los ordenadores personales y la aparición de internet con acceso a todo el mundo, dos áreas en las que estuve profundamente involucrado a nivel de trabajo profesional y personal en España.

Es probable que este capítulo también remueva y trastoque algunos de los conceptos sobre una estructura a la que todos tenemos mucho cariño, que es el cerebro, nuestro cerebro.

El objetivo principal de este capítulo es el de conocer de forma rápida cómo funcionamos por dentro a nivel cerebral; cómo este funcionamiento se revela insuficiente para resolver los problemas y situaciones actuales que vivimos y cómo tendemos de forma muy rápida a la confrontación, la lucha, el descrédito, la desconfianza, a nada que nos contradigan un poquito, es decir, un comportamiento de centauro animal.

Por tanto la naturaleza, siempre sabia, en ese camino imparable de progreso y avance comienza por desarrollar nuevas conexiones, nuevos circuitos, para ayudarse de otras inteligencias, que apoyen al cerebro y que de esta forma no recaiga toda la responsabilidad sobre el mismo, como puede ser la inteligencia del corazón, con el objetivo de afrontar de mejor manera la nueva Era.

Parafraseando a Julia Otero, en la entrevista anterior con D. Josep Maria Caralps “parece que del cuerpo humano lo sabemos casi todo, y del cerebro sabemos muchísimo”. Sin embargo, y en mi modesta opinión, aún sabemos muy poco o dicho de otra forma, aún tenemos muchas cosas por descubrir. Un océano completo y sobre todo, poner al alcance del público general estos conocimientos y hacer que tengan una utilidad práctica.

Glías

Por poner un ejemplo sencillo,…

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